Queridas vecinas y vecinos:
En los últimos días se rechazó en el Senado la acusación constitucional presentada contra el exministro de Hacienda, Nicolás Grau. Más allá del resultado de esa votación, creo que lo importante es detenernos a reflexionar sobre una pregunta muy simple: ¿quién responde cuando los recursos de todos los chilenos se administran mal?
El ministro de Hacienda no maneja dinero propio. Administra los impuestos que pagan millones de personas que trabajan todos los días para sacar adelante a sus familias. Esos recursos deberían transformarse en mejores hospitales, escuelas, viviendas, más seguridad y mejores servicios para todos.
Por eso, cuando existen cuestionamientos serios sobre el manejo de las finanzas públicas, no basta con mirar para el lado. Es necesario investigar, pedir explicaciones y exigir responsabilidades. Esa es la razón por la que existen herramientas como la acusación constitucional.
Lamentablemente, durante la discusión muchos argumentos se alejaron del fondo del problema. Se habló de los costos políticos y de los efectos que tendría la acusación. Pero la pregunta que muchos ciudadanos siguen haciéndose es otra: ¿qué pasó con los recursos públicos y quién debe responder por su administración?
Lo curioso es que, luego del rechazo nos enteramos de los avances del programa de auditoría del presidente Kast y las cifras hablaron por sí solas. En el gobierno de Gabriel Boric se traspasaron 1.4 billones de pesos sin acreditar a distintas fundaciones, una cantidad inimaginable sin rendirle un peso a nadie.
Resulta difícil sostener que no había nada que investigar cuando siguen apareciendo antecedentes que precisamente justifican haber investigado.
El rechazo de una acusación constitucional no equivale a una certificación de buena administración.
En cualquier trabajo, quien administra mal los recursos responde por ello. Ser ministro no debiera convertir esa regla en una excepción. Al contrario, mientras más alto es el cargo, mayor debe ser la responsabilidad.
Como vecinos sabemos muy bien lo que significa cuidar el presupuesto del hogar. Cada peso cuesta ganarlo y por eso también esperamos que el Estado actúe con el mismo cuidado y responsabilidad.
Chile necesita instituciones que rindan cuentas, autoridades que respondan por sus decisiones y un compromiso permanente con el buen uso de los recursos públicos. Porque cuidar el dinero de todos no es un favor: es una obligación.
Con afecto y compromiso,
José Carlos Meza