Carabineros de Chile: 99 años al servicio de la Patria

Mientras muchos disfrutan de la tranquilidad cotidiana de su día a día, hay Carabineros que fieles a su juramento “van sin miedo tras el bandido porque son del débil el protector” y es deber del Estado y de quienes ejercemos responsabilidades públicas estar a su lado, sin complejos y sin ambigüedades.

El 27 de abril, Carabineros de Chile cumplió 99 años de historia. 99 años en que miles de hombres y mujeres han vestido el uniforme verde no por privilegio sino por vocación, no por comodidad sino por deber. En tiempos donde es fácil criticar desde la distancia, conviene recordar que hay quienes todos los días salen de sus casas sin saber su horario de llegada. Su himno lo expresa con total claridad: “otros la vida gocen en calma disfruten ellos dicha y solaz, nosotros vamos tras de la palma que el sacrificio nos brindará”. Y esta no es una frase retórica, es una definición de vida, es la decisión consciente de asumir el sacrificio que otros no quieren para que Chile pueda vivir en paz.

Durante el estallido del 2019 nuestros Carabineros fueron puestos a prueba como pocas veces en la historia. Mientras el caos se apoderaba de ciudades enteras, mientras el comercio ardía y miles de familias veían destruidos sus emprendimientos, Carabineros estuvo en la primera línea, la verdadera primera línea, dispuestos a contener la violencia y defendiendo el orden público. Sin embargo, en vez de respaldo transversal, recibieron cuestionamientos, querellas y un constante intento por debilitar su autoridad.

No podemos olvidar que muchos de quienes hoy están en el Congreso fueron parte activa de esa ofensiva política contra Carabineros. El propio expresidente Gabriel Boric construyó buena parte de su capital político en un contexto donde la crítica, aunque injusta y generalizada hacia la institución era su norma. El resultado fue una señal ambigua y peligrosa: en vez de fortalecer a quienes nos protegen, se optó por relativizar su rol.

Como Republicanos, fuimos claros entonces y lo seguimos siendo hoy ya que sabemos que sin orden público no hay libertad y sin autoridad legítima no hay Estado de Derecho. Mientras algunos parlamentarios pedían refundaciones “a matacaballo” y desmantelamientos ideológicos, nosotros defendimos la necesidad de reformar para fortalecer y no para destruir. Respaldamos a Carabineros cuando era “impopular” hacerlo, porque entendemos que la seguridad no es una consigna sino un derecho básico de cada chileno.

Eso no significa negar errores ni cerrar los ojos ante irregularidades, sino que comprender que las instituciones no se mejoran debilitándolas públicamente ni dejando a sus funcionarios en la indefensión política. Se mejoran con reglas claras, apoyo firme y un liderazgo decidido.

Hoy, cuando Chile enfrenta nuevamente graves problemas de delincuencia, crimen organizado y narcotráfico, resulta evidente que necesitamos más que nunca a Carabineros fuertes, respaldados y respetados.

A un año de cumplir su centenario, Carabineros merece algo más que homenajes protocolares. Merece coherencia, gratitud y que el mundo político esté a la altura del sacrificio que cada uno de sus funcionarios asume al ponerse el uniforme.

Porque mientras muchos disfrutan de la tranquilidad cotidiana de su día a día, hay Carabineros que fieles a su juramento “van sin miedo tras el bandido porque son del débil el protector” y es deber del Estado y de quienes ejercemos responsabilidades públicas estar a su lado, sin complejos y sin ambigüedades.

Chile no puede darse el lujo de volver a abandonar a quienes lo protegen.

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